Durante la II Guerra Mundial, doña Olga prestó sus servicios profesionales como traductor militar voluntario en la Oficina de Censura en la ciudad de Nueva Orleans, donde se ganó el respeto y confianza de sus superiores.
Posteriormente se inscribió en la Fuerza Aérea de Estados Unidos, cumpliendo su servicio en la base aérea de Tyndall, en el estado de la Florida donde trabajo en el departamento de intelegencia militar G-2.

Al finalizar la guerra el gobierno de los EEUU le otorgó la ciudadanía norteamericana.
En 1939, doña Olga recibió de la Excelentísima Lady Clementine Churchill, una carta de agradecimiento por sus servicios prestados en Honduras al Aid to Russia Fund a través de la asociación The Duke of Gloucester’s Red Cross and St. John Appeal, que presidía Lady Churchill en Inglaterra para ayudar a la agredida Rusia.